Que nada queme tanto, cómo mi cuerpo sobre el tuyo.

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Con mis ganas

y tu boca,

Fin.

Quisiera tener la suerte de ser quién viaje a tu lado en un vagón de metro.

Quién trepando los escalones tras de ti, advierta tu pelo manosear el borde de tu chaqueta.

Ser quién te topes de sorpresa al abrirse una puerta.

Ser el amigo lejano que te abraza fuerte, después de mucho tiempo sin verse.

Ser quién camine junto a ti y rastree el perfume de tu ducha reciente.

Quién recoja el libro que devuelves y sin querer roce tu mano.

Quisiera ser la ventana que observas, la calle que pisas, la copa donde bebes, la cama que te arrulla, la ropa que te viste, la mano que te desviste, el lápiz con que escribes, la película que ves al menos tres veces, la muletilla que empleas constantemente, tú comida favorita.

Y si de querer se trata, quiero todo eso.

Pero más…te quiero a ti.

He imaginado nuestro reencuentro en múltiples oportunidades.

Si supieras cuán descomunales son los besos que tengo guardados para el día en que volvamos a vernos… (si es que así lo acomoda el universo o todo lo que sea omnipotente…aquellas deidades deben estar cansadas de oír mis súplicas en cada noche sin ti).

Te citaré en el mismo bar donde nos conocimos y esta vez seré yo quién espera al borde de la calle, beberé más de una cerveza, te veré más a lo ojos y al pedir el taxi de regreso a casa, vendrás conmigo.

Compartiremos mi cama y serán tuyas todas mis miradas y deseos.

Piensas que es un buen plan?

Yo si lo creo, y sólo espero poder llevarlo a cabo.

Te amo.

Y al final del túnel, da igual lo que pase…

sólo,si en ese final estás tú.

A veces, las historias de películas nos parecen tan lejanas, sus tramas tan elaboradas de cosas sencillas y fortuitas idealizan simples momentos y circunstancias.

Fui protagonista de una micro-historia y nada hacía presagiar que ese lunes yo sería la actriz designada y que hasta podría haber ganado un Oscar porque mi actuación fue sorprendente!.

Mis muecas, mis emociones y hasta el tono de mi voz, surgieron desde la más pura realidad.

Acá voy.

Trepé al metro como todos los días, pensando en él y en todo lo que pretendía decirle…que no importaba que yo no fuese la única, que no cambiaba por nada las noches sin dormir en su pequeña cama, ni las duchas donde él me jabonaba, ni las tardes de lluvia dónde él me esperaba con café , medias lunas y cubos de queso, ni pretendía dejar de oír la lista de canciones que preparaba para mí, donde todas eran mis favoritas…yo no renunciaba a él ni a nuestros momentos, más míos que de él pero, al estar allí en su mundo nos volvíamos uno y yo prefería eso a nada.

Sin él, era la nada.

Por fortuna me bajé en la estación correcta (siempre avanzo dos o tres más y debo devolverme, soy en extremo distraída) caminé como siempre hacia la salida del final del andén. Iba tan concentrada pensando en como abordarlo cuando lo tuviese en frente que, al estar casi a un metro de la escala por donde debía subir y por donde además subían unas mil personas, no fui capaz de advertir que él se encontraba a un costado… y si lo vi pensé que era un espejismo, un imposible, una ilusión óptica, un acto desesperado de mi mente…

Dios es él! esto es real…corazón no te escapes, cerebro destraba mi lengua y déjame hablar, deja de hacer mis manos temblar, coordina mis movimientos y hazme parecer natural, normal…

-Hola!, tú aquí?  (lo beso en la mejilla) Vas temprano a la oficina? Pregunto.

-Hola, buen día (con la sonrisa más bella que pude conocer). No, no voy a la oficina. Sólo vine a ver si tenía la suerte de encontrarte, sé que a esta hora debes caminar obligadamente por aquí.

(Pellízqueme usted señora que camina por mi lado y no sabe que en este momento soy el ser humano más feliz y completo del cosmos).

Ah sí? Qué sorpresa… (no sé qué más decirle, todo lo que pensé se va a la mierda y sólo repito en mi mente: TE AMO MÁS QUE HACE UN SEGUNDO!!!)

Ante mi nula respuesta, la sonrisa más bella del universo me toma las manos y recita:

Pam: sólo vine a decirte que eres una mujer asombrosa, que te amo y que ya no puedo ni quiero estar sin ti, que amo nuestro tiempo juntos y que a pesar de no tener nombre ni apellido esto que tenemos tú y yo, me atañas.

Me mira a los ojos, me abraza, me besa.

Me besa con impulso y efusión descomedida.

De seguro y todos los transeúntes se detuvieron a vernos, creo que derrochábamos pasión, relámpagos, fuego…

Me quedo anestesiada y sin palabras, veo que se aleja después de decirme varias cosas al oído, entre ellas que hoy a las ocho p.m me espera el café, las medias lunas, los cubos de queso y que si está lloviendo secará mi pelo con cuidado y qué si además tengo frío, frotará mis pies hasta entibiarlos…

Esto es Truman Show? Díganme si están filmando!? díganme que están todos observando!? …y si no? Si esto fue real, si en serio viniste hasta aquí sin siquiera soñarlo?

Es seguro, fuiste tú.

Procuro mi Oscar,me lo merezco! Logré conservar la calma y manejar las emociones…lloré sólo después del mensaje al oído…

Me fui jugueteando literal entre nubes, fue aquel, el mejor lunes de mi vida.

Y por supuesto la mejor de las tardes de un lunes, después de las ocho pm.

Te indicaré infinitas veces el camino de llegada.

Más ni una sola, el de salida.

Me gustan los hombres que se quejan.

Y no hablo de quejas.

Quiero reiterarlo casi obcecadamente:

Me encantas,

en todo el espectro de la palabra.

No tengo más que decir,

me encantas de verdad.

Eres mío.

Somos nuestros.

Hasta que quieras,

hasta que queramos.